El Centro Anticorrupción de Moldova denunció la existencia de un esquema de $107 millones en criptomonedas vinculado a una operación de influencia respaldada por Rusia para manipular elecciones. La firma de análisis blockchain TRM Labs identificó los vínculos entre los pagos en crypto y agitadores políticos que habrían recibido fondos para desestabilizar el proceso electoral moldavo. El uso de criptomonedas como herramienta de financiamiento político encubierto preocupa cada vez más a gobiernos y organismos internacionales. Este caso ilustra el doble filo del anonimato en blockchain: útil para la privacidad legítima, pero también susceptible de ser explotado con fines políticos.